HACIA UNA PEDIATRÍA HUMANISTA:
¨ Florencio Escardó nace en la Ciudad de Mendoza el 13 de agosto de 1904, luego su familia, se traslada a Buenos Aires cuando sólo tenía tres meses.
Egresado del Colegio Nacional de Buenos Aires, en el año 1929 se recibe de médico en la Facultad de Medicina de Buenos Aires.
Ingresa al Hospital de niños como ayudante de Sala. El trato y el tiempo que dedica a los niños y sus familias es producto de su amor creciente por la pediatría, a la que llega por vocación y por convicción, pero nunca al niño sin su familia.

¨ Una anécdota lo expresa claramente: Cuando comienza a internar a los niños con sus madres, al poco tiempo, fue citado por el Director del Establecimiento, que le hizo saber de muy mal talante sobre el “desorden” que imperaba en la misma. El Dr. Escardó lo miró fijamente y firme en sus convicciones le contestó: “Su preocupación me tranquiliza, ahora que las madres se han apropiado del lugar y han tomado la Sala como su casa, los niños van a empezar a recuperarse más rápido”. Se dio media vuelta y se fue. Nunca más fue llamado por ese motivo.
¨ Su vida la consagró al estudio y al pensamiento, pero por sobre todas las cosas a la investigación. Él decía: “Desde muy pronto me interesó más que la medicina de los médicos, la medicina de los pacientes y aún llegué a escribir un libro incitando a los pacientes a la rebelión”, y más adelante sigue, “Un día descubrí que mis iguales no eran los médicos, ni los académicos, ni los profesores, sino los pacientes y que ellos me permitían y me aceptaban como amigo sapiente. Y la vida se hizo una fiesta continua para mí”.
¨ Era un maestro por excelencia y un comunicador social por consecuencia. Él decía: “El médico que no educa, es un médico a medias” y agregaba, “Una caudalosa corriente de seres humanos me ha dado permiso para darles, no lo poco o lo mucho que tengo, que nunca será bastante ni suficiente para ellos en la medida en que lo es para mí”.
- Nos recordaba además que: “se puede saber mucho, alcanzar una suprema técnica y una caudalosa erudición y no ser un verdadero médico, tal veracidad la determina un hecho de orden espiritual que es la compenetración anímica con la situación vital del enfermo, el unimismamiento con su inmediato padecer”.
¨ “Solo somos verdaderos médicos en los límites en que el enfermo nos lo permite”
¨ Afirmaba: “Perder la distancia con el paciente, es perder el paciente”, o
¨ “Cuando hay un médico, hay un médico, cuando hay dos médicos, hay medio médico, pero cuando hay tres médicos, no hay ningún médico”
¨ Él jerarquizaba la forma como los seres humanos se vinculan, desde el lazo
más básico, madre-hijo, padre-hijo, familia-hijos, hasta los de mayor entramado
social: médico-paciente, hombre y sociedad, familia-médico, médico-médico
(fue un pionero en ética médica)
¨ “No existen enfermedades del cuerpo o de la psiquis, sino enfermedades de la persona, en su totalidad”
¨ Decía que: “El más sutil y temprano signo de enfermedad aparece sin excepción en la esfera psíquica; el diagnóstico orgánico más temprano es siempre tardío”
- Se anticipó al alertar sobre el proceso de la deshumanización de la medicina que estamos viviendo en estos días, mostrando como las escuelas médicas y los educadores de la comunidad quedan presos de un sistema cultural atado a la economía de mercado y parecen impotentes para detener su avance. Él pensó que la solución estaba en el hombre singular, que de ahí se debía partir para lograr un posible cambio. Tal vez este sea el momento más álgido de ese presagio.
¨ Escribió numerosos libros para médicos: “Neurología Infantil”, “Qué es la Pediatría”, “La Pediatría Medicina del Hombre”, “Pediatría Psicosomática”, “Abandónicos y Hospitalismo”, “Moral para Médicos”, “Psicología del Pediatra”; “El alma del médico”; dirigido a pacientes: “Carta abierta a los pacientes”; para padres como: “Manual de Puericultura”, “Los Derechos del Niño”, “Anatomía de la Familia” y “Sexología de la Familia”.
Agradezco al maestro Florencio Escardó, por dejarme acompañarlo a incorporar e interpretar la realidad de una manera diferente, de alguna forma nuestro dialogo, maestro a discípulo permanecerá siempre en el tiempo.
Es conveniente recordar algunas palabras del Dr. Florencio Escardó en su libro Moral para Médicos: “Afortunadamente los médicos somos los únicos profesionales que poseyendo como bien común el del enfermo no tenemos necesidad de ser rivales, sino colaboradores; vale decir, estamos ordenados a coincidir en el interés del enfermo y no en otro. La menor desviación de esa línea rompe nuestra condición de colegas."
"Para no pocos espíritus gregarios la ética es complicidad. No.
La ética es decencia y ella obliga a no pactar con el inmoral.
Si, para explotarlo, un medico engaña a sabiendas a un enfermo, lo ético es desengañar al enfermo, no cubrir al medico.
El médico nos obliga en cuanto a medico en tanto guarde una categoría moral."
“Los médicos constituimos una clase, no una banda”
En el prólogo del libro que contiene esta cita había quedado anotada esta advertencia:
“Será bueno decir desde ya ... que no todos los médicos somos colegas”
Fuente: Bitácora global
Título: Hacia una pediatría humanista.
Autor: Alberto Grieco. Médico pediatra. Miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría. Fellow American Academy of Pediatrics. Docente de la Facultad de Medicina. Autor: Parir y nacer en el hospital, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires,
1993; Los bebés y sus padres en situaciones difíciles, Editorial Rocaviva, Montevideo, República Oriental del Uruguay, 1996 y Hockey sobre Patines, El imaginador, La Grulla Grupo Editor, Buenos Aires, 1998.
Autora/Editora y Diseño Web del Blog: Maria Rosa Golia

































































































